
Si soné muy tajante y segura cuando me di cuenta de que mi esposo había tirado a la basura una tostada francesa ( la última que había quedado del desayuno, pobre huerfanita) “Yo no tiro comida” …pero en automático me pongo a repasar las veces que si la he tirado y de verdad espero que no sean muchas.
Yo crecí en un hogar donde nunca nos faltó la comida, pero siempre fueron sencillas y hechas en casa por mi mamá, creo que ella trataba de hacer lo justo para que en lo posible no sobrara y así cocinar diario, pocas cosas tan ricas como comida recién hecha.
Desde que tengo mi hogar, las cosas han sido diferentes, he pasado por diversas etapas, desde ir a comer con ella y llevarme las sobras para después ( era muy joven, con trabajo y sin dinero), pasando por comprar comida estilo casero para llevar y comer en casa, hasta ahora que yo cocino con ingredientes que yo escojo y con plena conciencia de lo que nutricionalmente necesita cada miembro de mi familia, ha sido un camino largo y que las circunstancias han ido decidiendo, supongo que uno se va adaptando.
Hoy en día con todo lo aprendido trato estar muy atenta a lo que cada quien consume en casa ( somos solo 4, lo cual lo hace mas fácil) así calculo mejor las porciones, para evitar desperdicios, ahora tengo mis propios envases para guardar sobras ( antes usaba de mi mamá y siempre era un problema, el clásico tupper que ya no vuelve).
Todo lo que sobra, por mas pequeño que sea lo guardo y lo incluyo lo más pronto posible en la siguiente comida de alguien en casa, mi único parámetro es guardar las proporciones de vegetales y proteína de cada comida, es importante servir lo que sobró lo más pronto posible para evitar que se haga vieja.
Lo que puedes hacer para evitar desperdicio de comida:
– Trata de cocinar para uno o dos días máximo, claro que esto dependerá del tiempo que tienes para dedicarlo a la cocina.
– Identifica el tamaño de las porciones que consume en cada sentada cada miembro de tu familia, y no les sirvas de más, al contrario es preferible servir de menos por que difícilmente es rescatable lo que deja una persona en su plato “por que ya no le cabe”.
– Es preferible que te sobre comida sin haberla servido a alguien, esa es la comida que te servirá para completar nuevas porciones en posteriores servicios.
– Guarda de inmediato en recipientes de acorde al tamaño de la porción de comida que te sobró, no necesitas gastar, guarda los envases de salsas o alimentos que ocasionalmente compras ya preparados.
– Muy importante, etiqueta cada recipiente, yo lo escribo con cinta de papel.
– Por último coloca los envases con comida de segunda vuelta muy visibles en tu refri y trata de darles salida lo más pronto posible.
– Aun así hay veces que olvidas algo en el fondo del refri o se te pasa la caducidad de un alimento o simplemente ya no lo vas a consumir para adoptar nuevos hábitos, en ese caso no te traumes, deséchalo y aprende de tus errores.
El final de esa tostada francesa hubiera sido seguramente servirla partida en dos mitades al día siguiente en el desayuno con su licuado de proteína, una a cada niño con su topping preferido, lo he hecho antes…la nota mental es “Recoger lo que sobró antes de que se ponga creativo mi esposo y lo tire”
¿De que te gustaría platicar en próximas entradas? Déjamelo en los comentarios y gracias por leerme.